Las tortugas un ejemplo de confianza

Por lo general cuando vemos o hablamos de las tortugas, imaginamos animalitos lentos que con dificultad caminan, ya sea en el mar o en la tierra, puesto que ellas son tanto de agua como de tierra. Por ello, es muy fácil tener una como mascota, sus cuidados no son tan laboriosos. A diferencia de un perro o de un gatotortugas, estos animalitos son muy tranquilos. Si tienes una en casa seguramente, sabrás que sólo comen, caminan y duermen.

La mayoría de las tortugas y sobre todo las que son de tierra, son vegetarianas, pueden comer: zanahorias (crudas o cocidas), hojas de lechuga, las cuales son sus favoritas, brócoli, coliflor y tomate; además, también, les gustan algunas frutas; aunque se debe tener cuidado con lo que comen cuando se encuentran en algún jardín, ya que son alérgicas a las flores (rosas) y a los helechos.

Así que ya sabes si tienes una tortuga y no te gusta la lechuga se la puedes dar de comer  seguramente ella será feliz.

Sin pensarlo, estos animalitos son parte importante de una fábula muy famosa que se enseña en la mayoría de las primarias. Si no la conoces te invitó a leerlcaptura5a y reflexionar.

 

La historia de la liebre y la tortuga

Había una vez una liebre que vivía en un bosque y se sentí muy orgullosa de su velocidad. Por eso, constantemente se reía de la tortuga por ser muy lenta.

Un día la tortuga, cansada de las burlas de la liebre, le propuso que hicieran una carrera para ver quien ganaba. A lo que la liebre muy segura le dijo que: “acepto el reto, pero segura estoy que te ganaré”.

A la mañana siguiente todos los animales se reunieron para presenciar la carrera. Se establecieron las reglas. Una vez que todo quedo listo dieron inicio. La liebre confiada en su rapidez le dio un chance a la tortuga dejándola salir antes; después de un rato comenzó a correr muy rápidamente, mientras la tortuga iba muy despacio. La liebre desesperada de correr y correr se detuvo un momento a descansar y se quedó dormida, pensando que la tortuga nunca la alcanzaría.

Sin embargo,  la tortuga paso a paso llegó hasta donde la liebre estaba durmiendo. Sin detenerse, ella siguió su camino; así cuando la liebre despertó corrió muy rápidamente, pero para ese momento ya era muy tarde, pues la tortuguita a pesar de paso lento, ya había llegado a la meta, y así fue como ganó la carrera.

Esta pequeña historia es un ejemplo de lo que con esfuerzo y dedicación puedes lograr, no importa lo rápido que vayas si le dedicas el tiempo suficiente y sin prisas das tu mejor esfuerzo para lograr lo que tienes en mente.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *