Rodolfo el Reno, un reno muy real

Una de las historias más fantásticas de la navidad igual  que la de los Reyes Magos, es la de Santa Claus y sus famosos renos, en especial uno llamado Rodolfo, el cual cuenta la leyenda tiene una nariz muy roja y es uno de sus compañeros en el  camino a dejar juguetes a todos los niños que se han portado muy bien a lo largo del año.

Si bien Rodolfo el Reno tiene una gran historia, en realidad la vida de este animalito es mucho más interesante de lo que parece. Viven en el polo sur y tienen características muy interesantes que te aseguro te sorprenderán, como nos sorprendieron a nosotros.

Los renos tienen las pezuñas más anchas que cualquier otro animalito de su especie. Sus dedos son indispensables para caminar sobre la nieve, al dar el paso estos se abren como si fueran raquetas de nieve ayudándolo a distribuir su peso y evitando que se hunda en el hielo.

Además de poder caminar en la nieve sin ningún problema, los renos son los únicos mamíferos que pueden ver la luz ultravioleta y se debe a que estos se vuelvan negros al reflejarse en la nieve blanca les permite identificar la orina que algunos otros animales han dejado, por lo que también es indispensable para su supervivencia.

Otro dato interesante es que los recién nacidos superan en velocidad a un corredor olímpico, desde que nacen se ponen de pie y de inmediato comienzan a caminar, pueden correr a los 90 minutos de haber nacido y después de algunas horas pueden seguir a sus madres a través de la tundra, alcanzando velocidades de hasta 75 kilómetros por hora.

En Noruega, Finlandia, Rusia y Alaska se realizan carreras de renos durante el invierno, los lugareños buscan el mejor lugar para deslizarse sobre la nieve en esquís o en trineos que son jalados por renos que corren a velocidades de hasta 80 kilómetros por  hora. Además debido a su pelaje abundante, los renos se sobrecalientan por lo que jadean como los perros para poder mantenerse frescos.

Una característica igual de interesante que las anteriores es que tanto las hembras como los machos tienen cuernos, por lo que es muy difícil identificar a simple vista el sexo del animalito, hasta que llega la muda de cuernos, ya que en invierno, al final de la temporada de apareamiento, los machos pierden sus cuernos y las hembras en cambio los conservan hasta la primavera o verano, lo que les ayuda a desenterrar la comida que puede estar debajo de la nieve y con ello alimentarse mientras están preñadas.

Con lo anterior, nos damos cuenta que quienes jalan el trineo de Santa Claus no es un reno, macho, sino una hembra.

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